El pasado 19 de febrero, Tiago Splitter, campeón de la NBA y de la Liga ACB, anunció su retirada de las canchas a la temprana edad de 33 años. ¿La razón de la desdicha? Una lesión en la cadera que se ha complicado, así lo explicaba el propio jugador: “Voy a dejar de jugar, es una decisión que tomé en estos últimos meses, no es una cosa que quiero, pero la lesión que tuve en la cadera está siendo más problemática de lo que creíamos”.

Así se explicaba el primer brasileño en ganar la NBA ante las cámaras de SporTV. Un duro rapapolvo para todos los que hayan seguido la máxima competición americana de baloncesto en los últimos 7 años. El jugador, recordado por los españoles por su exitoso paso por la ACB, aseveraba que “Es un momento difícil porque es lo que he hecho toda la vida, recuerdo estar en una cancha de baloncesto desde que recuerdo ser persona”, por ello recordó que lo que a él le gustaría es seguir practicando el deporte que ama.

Tras proclamarse campeón con los San Antonio Spurs en 2014, Splitter encadenó una serie de problemas en la cadera que le llevaron a pasar por quirófano en el año 2016, hecho que le hizo perderse los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, su tierra natal. Un duro varapalo sobre todo porque su selección quedó eliminada a las primeras de cambio, tras doblegar a España en el segundo partido del torneo, por culpa de un agónico triunfo albiceleste en la prórroga.

El carismático pivote brasileño consiguió labrarse un nombre en España, donde dio sus primeros pasos en el Club Baloncesto Araba Gorago y Bilbao Basket, antes de dar el salto definitivo a TAU Cerámica, equipo donde triunfó y se hizo grande. Pero empecemos por el principio.

Tras destacar en el Campeonato Sudamericano Cadete en Chile y ser reclutado a los 15 años por Baskonia, fue cedido un trienio, primero a Club Baloncesto Araba Gorago y un bienio a Bilbao Basket, antes de pasar a formar parte de la plantilla baskonista en la 2003-2004, pero solo en competición europea, ya que la ACB impedía su inscripción.

Después de conseguir la nacionalidad española, un 29 de enero de 2004, no tardó en debutar. Esa semana se sentó en el banquillo ante Ricoh Manresa, y el 8 de febrero de 2004, a las 19:30 hora española, sí pudo ser, disputando 10 minutos y poniendo un tapón frente a Real Madrid, que les ganó de un solitario punto. Comienzo amargo de un camino con más rosas que espinas.

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Ese mismo año ganaron la Copa del Rey, disputada en Sevilla. Un equipo con futuros NBA como era el caso de Luis ScolaPablo PrigioniJosé Manuel Calderón Nocioni. En frente, un DKV Joventut con Rudy Fernández como gran referencia, que no fue suficiente para derrotar a los argentinos del equipo vasco. 81-77 y Copa para casa. Pese a no destacar, Splitter ya contaba con su primer título en España, después de los triunfos cosechados con la canarinha.

El conjunto vasco, motivado tras la consecución de un merecido título, estaba motivadísimo de cara al tramo final de temporada, donde se hicieron con el primer puesto. Los de Dusko Ivanovic, sin embargo, no pudieron superar a Adecco Estudiantes que pudo prolongar su sueño frente al mejor equipo de la temporada regular que se hallaba en posesión del MVP, “Chapu” Nocioni. La serie, tras 4 partidos, había visto como Baskonia se adelantaba, Estudiantes remontaba y los vascos mandaban la eliminatoria al quinto y definitivo encuentro. Pepu Hernández y los suyos dieron entonces una lección soberbia de baloncesto, de saber estar y de creer en uno mismo, llevándose el último partido en casa ajena. Splitter seguía sin llamar la atención, lo mejor aún estaba por llegar.

La Copa del Rey facilitó la participación de TAU Cerámica en la carrera por la Supercopa ACB del 2004, donde cayeron a las primeras de cambio frente a Real Madrid, que se había abonado a dejar a Baskonia a un punto de la gloria. Una derrota en semifinales, que sabía realmente a poco, en un excelso partido en el que Splitter se convirtió en un inesperado dominador bajo tableros, protagonizando las mejores jugadas en el poste. Se notó en exceso, por su ausencia, Nocioni, que había puesto rumbo a los Chicago Bulls.

Tocaba revalidar el campeonato conseguido el año pasado en Sevilla, los vigentes campeones defendían corona desde el 18/02/2005, Baskonia venía en plena racha de victorias en las últimas semanas (11 victorias consecutivas en Liga ACB). Tras pasar frente a un combativo Gran Canaria de Pedro Martínez, se presentaba en pista un “enemigo íntimo”, el temido Real Madrid, que tantísimos problemas había ocasionado a la escuadra vitoriana. Una vez más, el equipo de la capital se deshizo de los vascos en un enfrentamiento que empezaba a tomar tintes de épica.

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En los Playoffs de la ACB, los vascos accedieron en primera posición y esta vez, el camino hasta la final fue exitoso, pero claudicaron ante su particular némesis, el Real Madrid. Pese a contar en sus filas, por segundo año consecutivo, con el MVP de la temporada, Luis Scola y con nuestro protagonista abandonando su papel de inesperado dominador de la pasada Supercopa. En el quinto y definitivo juego, Alberto Herreros con un triple enseñó una valiosa lección a este equipo: nunca celebrar los títulos antes de tiempo.

El año 2005 no dejó de decepcionar a Baskonia, que perdió la final de la Eurolegue frente a Maccabi, en un partido que a falta de un cuarto, solamente perdían por tres puntos, pero el Olympiysky Arena vio como el conjunto israelí infringía una nueva desilusión para los baskonistas. Pese a ello, Tiago Splitter aseguraba sentirse afortunado por lo que había tenido la oportunidad de vivir.

Después de esta temporada, uno de los técnicos más queridos y laureados que ha visto el Buesa Arena, hizo las maletas rumbo a Barcelona, cuyo sustituto sería un joven Pedro Martínez.

Sin embargo, no hay mal que por bien no venga, el sorprendente acceso a la final en detrimento de CSKA Moscú valió el pase a la Supercopa ACB 2005. ¡Y menos mal que así fue!

Esa clasificación valió la dulce, dulce venganza contra el enemigo natural de los últimos años, Real Madrid, en un partido en el que Splitter anotó el 69-72 casi definitivo, que enterró a un Madrid perdido y desorientado.

En la final esperaba CB Granada, anfitrión de la competición y sorprendente finalista que dejó en el camino al otro favorito, el Unicaja. El partido fue disputado a más no poder, tras un pulso de 30 minutos, ninguno de los equipos había conseguido acabar con la igualdad (44-44). Conseguía distanciarse levemente TAU CerámicaErdogan silenció al pabellón sellando medio triunfo (50-55). El Granada lo intentó con todas sus ganas, una canasta de Gabini y un triple de Ordín desde su casa colocaron el 55-57. A Baskonia se le presentó el fantasma del “minuto imposible”, pero Luis Scola se negó a revivir dicho recuerdo, finta, canasta y a otra cosa.

Ese día, nuestro amigo brasileño se proclamó jugador más valioso del encuentro, convirtiéndose en el primer título del que sería clave su aportación, en el torneo fetiche para los vascos. No en vano, quedaban unos cuantos éxitos por delante…

Con la euforia a flor de piel, comenzaba un nuevo intento de hacerse con la ACB, única competición que se resistía a esta generación dorada. Pero Pedro Martínez acabó siendo destituido en noviembre, por lo que tocaba fichar otro entrenador. El elegido para reconducir la situación fue un viejo conocido de la casa, Velimir Perasovic. Quedaba por comprobar el acierto (o no) de esta adquisición. Más si cabe, tras lo que estaba a punto de suceder en la Copa del Rey 2006.

En el torneo del K.O, tras clasificar segundos (empate con Barça y Valencia) tocaba enfrentarse a dos viejos conocidos. El primero de ellos, DKV Joventut, que no fue rival para un Splitter que estaba hecho todo un hombre. El segundo en discordia, el verdugo de las últimas temporadas, el Real Madrid. Se intuía un arduo encuentro en el que Scola volvió a brillar, y cuando era anulado, un buen Splitter le daba el relevo, siempre apoyado en su fiel escudero Pablo Prigioni. Tras superar, finalmente, sin muchos problemas al conjunto merengue, tocaba vérselas con Pamesa Valencia en la gran final.

Y, como venía haciendo el resto del torneo, TAU Cerámica no solamente ganó, sino que también aplastó a su rival, en una exhibición de Prigioni (15 asistencias, promedio de 9,8) que le valió para ser MVP indiscutible del torneo, dejando al sorprendente Valencia en la cuneta.

Tocaba centrarse en lo que aún les faltaba, la ACB. La segunda posición, tras varios años siendo líder en temporada regular, quizás supo a poco. Pero, a menos incluso supo el resultado final, ya que pese a los dos títulos obtenidos, la derrota frente a Unicaja de Málaga fue abultada y sonrojante, 3-0 y de vuelta para casa. Pese a ello, Velimir Perasovic mantuvo el puesto.

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Con la condición de campeón de Copa, estábamos abocados a una nueva Supercopa. En septiembre de 2006, se citaron Unicaja, TAU Cerámica, Barcelona y Joventut para dilucidar quién sería el nuevo vencedor, con todas las miradas puestas en Tiago Splitter y los suyos, vigentes campeones.

Tras humillar al Winterthur Barcelona en un partido sin historia, un Splitter brillante, siempre bien surtido de balones por su escudero Pablo Prigioni. Tocaba poner sus miras en la gran final, donde esperaba el Unicaja.

El pívot de Joinville debía demostrar en este encuentro de qué estaba hecho. Tras una igualdad calcada a la vivida en Granada hacía un año, Fred House y, sobre todo, un imperial Tiago Splitter, hicieron de este torneo la competición blaugrana por excelencia. El carioca, con 19 puntos y 5 rebotes, fue designado MVP de la Supercopa ACB 2006.

De vuelta a las andadas con la ACB, competición que aún se resistía. Por mucho que se esforzase, no terminaban de salir las cosas bien, pese a la buena marcha en Euroliga y la clasificación holgada para la Copa del Rey 2007. La temprana eliminación en semis a costa del conjunto blanco, unida a la baja por enfermedad, acabaría costando el puesto a Velimir Perasovic, quien sería sustituido por Natxo Lezkano durante un mes, hasta la llegada del definitivo Boza Maljkovic.

El técnico croata no duraría más allá del final de la presente campaña, a pesar de su buenhacer en Euroliga que permitió a Splitter disputar su tercera Final Four consecutiva, y su clasificación como primeros a la final por la Liga ACB. Boza Maljkovic no mostró síntomas de ser capaz de llevar un grupo tan díscolo y con tanta personalidad. Además, la decepcionante papeleta del equipo en Final Four (cuarto puesto tras una competición casi impoluta y un Splitter imperial) y en la final de la Liga ACB, donde fueron humillados por el Barça en el quinto y definitivo encuentro con el brasileño sumando 12 puntos y 7 rebotes que no bastaron.

Con la destitución de Boza Maljkovic, tocaba buscar un nuevo míster al frente de este conflictivo barco. Neven Spahija fue el elegido. Tras hacerse con la Supercopa ACB superando a Real Madrid y, en la final, a Bilbao Basket, el anfitrión.

La temporada en liga regular se caracterizó por numerosas irregularidades, además de problemas con ciertos jugadores. La Copa del Rey disputada en casa no salió como se esperaba. Tras vencer a Unicaja y Bilbao Basket se medía a DKV Joventut en una nueva final de Copa, cuatro años después. Un estelar Rudy Fernández (32 puntos), escudado por un buen Ricky Rubio se hicieron con el torneo que se le había escapado al mallorquín.

Pero el equipo en los momentos clave sabía ponerse el mono de trabajo, dando una soberbia lección de baloncesto con Splitter al frente. De tal forma, se deshicieron de Pamesa en cuartos y de Unicaja sin apuros en semis, con el pívot brasileño dando clases al poste. Nada podía detener a los vascos en su afán de hacerse con la ansiada Liga ACB que se escapaba desde el 2001.

La gran final frente a AXA F.C. Barcelona demostró las ansias de un grupo hambriento de títulos que se alzaba con la copa de campeones ante un Buesa Arena que desbordaba de alegría. Tras imponerse en la final por un contundente 3-0 en el que Splitter brilló con luz propia.

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Sin embargo, el éxito no logró salvar el puesto de Neven Spahija que cedía su lugar a un viejo conocido. Tras estar en el paro al ser sustituido por Xavi Pascual cinco meses antes, regresaba Dusko Ivanovic. El bueno de Dusko condujo a los vascos a su cuarta Supercopa ACB consecutiva (primera en su cuenta particular) con Tiago fuera del equipo temporalmente. Prigioni se multiplicó, convirtiéndose en el MVP del torneo que mejor se le daba a Baskonia.

Los vigentes campeones comenzaron la defensa del título de manera inmejorable, garantizando su billete para Copa del Rey como primer clasificado. Tras un duro encuentro frente a Pamesa Valencia, cuya igualdad solamente terminó cuando Splitter (20 puntos 10 rebotes) quiso. En semis esperaba el Regal FC Barcelona, con el brasileño volviendo a hacerse grande (17 puntos). La gran final se disputó frente al otro favorito del torneo, Unicaja de Málaga, en un precioso partido que se dilucidó en la prórroga con Splitter y Rakocevic eliminados por faltas. Pete Mickeal anotó la canasta decisiva y Mirza Teletovic se llevó el MVP.

Era el momento de la verdad, los de Ivanovic debían afrontar su camino por la Liga ACB defendiendo su trono. Pero, en la gran final el Regal FC Barcelona no dio opción alguna, dejando la temporada en dos títulos tras la decepcionante eliminación en Euroliga.

Temporada nueva, vida nueva. Prigioni decidió partir rumbo al Real Madrid. Por primera vez en los últimos 5 años, Baskonia se quedaba sin la Supercopa ACB con un doloroso 62-87 a favor del conjunto blanco, que volvía a su papel de verdugo tras años para el olvido.

La siguiente gran cita fue la Copa del Rey 2010, presenciamos una nueva desilusión provocada por el conjunto madridista con Splitter fuera por lesión.

Un año más tarde, Caja Laboral se encontraba en posición de tomar su venganza frente al ejecutor del año pasado, tras clasificarse como segundo a los playoffs por la Liga, encontrándose en la final contra el Barça. Splitter, coronado como MVP de la temporada regular, amén de 15,7 puntos y 6,7 rebotes, se encontraba ante una oportunidad de oro de proclamarse por segunda vez campeón de la ACB.

La final la resolvió Baskonia en tres juegos, los tres saldados con victoria. Splitter se llevó para casa el MVP de las finales con unos espectaculares playoffs (14,2 puntos y 7,8 rebotes) en su mejor temporada como profesional. Tiago se había convertido en el jugador que estaba llamado a ser, pero con 25 años, parecía no tener techo alguno.

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Tras 7 años enfundándose la casaca baskonista, los más exitosos de la historia reciente del club vasco, dos Ligas ACB, dos Copas del Rey y cuatro Supercopas consecutivas, daban luz a una carrera a la que todavía le quedaban por llegar sus mejores años.

El brasileirao decidió que era el momento de hacer las maletas y marcharse a los Spurs de Tim Duncan, con quien esperaba haber ganado más títulos, como explicaba el propio Splitter en una entrevista a AS en 2015: “me habría gustado ayudar a Duncan a ganar más anillos, lo quería con todas las fuerzas, pero ya está, he cumplido el sueño de formar parte de esa organización.” 

Tras ser considerado por muchos el pívot más dominante de Europa en el lustro previo a su marcha, y promediar 15,4 puntos y 7,1 rebotes en su última temporada ACB con el Caja Laboral (2009-2010), los Spurs hicieron efectiva su elección en el puesto número 28 del Draft del 2007. De esta manera, adquirieron uno de los jugadores más en forma del panorama europeo en pleno fénix de su carrera deportiva, con tan solo 25 añitos.

En su primera temporada cumpliendo el sueño americano, firmó unos más que meritorios 60 partidos, 6 de ellos como titular, con los tejanos aportó en 12,3 minutos, 4,6 puntos y 3,4 rebotes. Números más que aceptables como freshman, sumando su granito de arena y creciendo en una de las ligas más exigentes en lo que a partidos se refiere. Pese a conseguir el segundo mejor récord de la NBA y mejor marca de la conferencia oeste, los Memphis Grizzlies de Marc Gasol los mandaron a casa a las primeras de cambio, teniendo que ver como los vecinos de Dallas se llevaban la gloria.

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En su segunda temporada en Estados Unidos, se produjo el Lockout, lo que le llevó a firmar por un equipo ACB. Quien se llevó el gato al agua fue el Valencia Basket, que conquistó el subcampeonato de la Eurocup (aunque por aquel entonces ya estaba disputando los Playoffs de la NBA) y que contaba en sus filas con unos jóvenes que quizás os suenen. Un tal Víctor Claver y un francesito que hace poco fue MVP de la Euroliga, Nando de Colo.

De vuelta a la NBA, tocaba el segundo asalto al anillo y, pese a apabullar en primera ronda y en semifinales de conferencia, la final del oeste frente a Oklahoma City Thunder parecía dominada con el 2-0 inicial (98-101 y 111-120), pero los de Oklahoma le dieron la vuelta a la tortilla y se midieron en la final a los Heat de LeBron y compañía. Revés para Tiago y sus Spurs.

Nuevo verano, nueva jornada de reflexión para Splitter y los tejanos antes de un tercer intento por llevarse el ansiado anillo. Todos en San Antonio se hacían la misma pregunta: ¿a la tercera iría la vencida? El 17 de abril dio el pistoletazo de salida a los playoffs, a los que los hombres de negro asistieron como segundos de conferencia (tras sus verdugos del año anterior, Oklahoma City Thunder) y con el tercer mejor récord de la temporada regular.

Se las prometían felices lo sureños tras vencer a los L.A Lakers de Kobe y Pau (4-0), superar sin muchos problemas a Golden State Warriors (4-2) y vengarse de los Memphis Grizzlies de Marc Gasol (4-0), sin apenas despeinarse en ninguno de los casos. Plantándose en la final frente a los Heat de LeBron, cuya trayectoria casi inmaculada (4-0 y 4-1) se vio interrumpida por los Indiana Pacers de Paul George y un incipiente Lance Stephenson, que se hizo famoso por desesperar al Rey.

Finalmente, en una eliminatoria plagada de polémica, Miami impuso su condición de favorito en el séptimo partido disputado en el AmericanAirlines Arena floridense. Allí dio comienzo la serie final de la temporada 2012-2013, con unos tejanos más descansados que consiguieron desequilibrar el primer encuentro a su favor. Pese al citado descanso, la serie no pudo ser dominada por ninguno de los dos equipos. A la victoria de los de Gregg Popovic, le siguió una de los de Erik Spoelstra. El tercer partido, en cambio, volvió a caer en el tejado de Duncan y sus Spurs, pero el cuarto se lo quedó Bron para sí con una actuación digna de su reputación, con 33 puntos y 11 rebotes.

La serie llegaba al quinto partido empate, tocaba resolverlo en el AT&T Center frente a una afición que confiaba en levantar el ansiado anillo. Fueron los locales quienes se llevaron el gato al agua, tomaron la ventaja de la serie y tenían dos match-points para dilucidar lo ocurrido. Pero… Miami también cumplió frente a sus seguidores con LeBron a la cabeza y el bueno de Ray Allen espectacular en el sexto partido. Tercer año, anillo a punto de caramelo… pero no. Not in my house como diría algún miamense graciosillo.

En verano, los tejanos se grabaron a fuego la derrota en la final, y la utilizaron como un arma más a la llegada de la temporada 2013-2014. No se podían permitir más fallos, sabían que su momento había llegado, Tim Duncan se encontraba ante una de sus últimas opciones de conseguir un anillo (que sería el quinto en su cuenta particular) y junto a él, Tony Parker Manu Ginobili esperaban sumar su definitivo cuarto anillo.

La temporada regular fue espectacular, el desarrollo en el juego era evidente y el crecimiento de jugadores como Kawhi Leonard se hizo a la postre clave. Pero vayamos por partes.

Finalmente, tenía que llegar el anillo. Unos Miami Heat venidos a menos (no fueron capaces ni de liderar la floja conferencia este, en detrimento de los Pacers) no fueron rivales para Splitter (que hizo una de sus mejores temporadas al otro lado del charco, 8,2 puntos y 6,2 rebotes) y los suyos, con un Kawhi que se llevó el MVP de las finales tras solo 2 años en la NBA. Traspasar al alero californiano fue de los mayores errores (y aciertos a corto plazo, aunque sin mucho rédito) de Larry Bird como dirigente de la franquicia de Indianapolis.

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De esta forma, no sin sufrir, Tiago se convertía en el primer brasileño en alzarse con un anillo de la NBA. No para menos, jugó 23 partidos (todos los disputados por su equipo en los playoffs por el título), promediando 7,5 puntos y 6,1 rebotes, con un meritorio 61% en tiros de campo (un 8% más que el año anterior en la post-season). Y si este era el cielo para el pívot… todavía estaba por llegar el infierno.

Fuente: NBA.com                                                                                   Leyenda al final de artículo

La caída en desgracia de la franquicia pasó factura al bueno de Tiago, en la que sería su última temporada enfundándose la camiseta del equipo tejano, pese a sus números (8,2 puntos, 55,8% en tiros de campo y 4,8 rebotes), los sureños decidieron mandarle a otro equipo del sur… pero de la conferencia este, los Atlanta Hawks, donde no jugó ni la mitad de los partidos de la temporada por culpa de la maldita cadera, con una consecuente reducción de minutos y de estadísticas (16,1 minutos, 5,6 puntos y 3,3 rebotes). Ello provocó que el equipo georgiano, con los playoffs en mente, se decidiera a traspasar al carioca, en este caso, a unos Sixers que querían sacar algo por Ersan Ilyasova, que acababa contrato.

Lesionado, no pudo jugar más en lo que quedaba de temporada, pero su, de sobra conocida, calidad y su complicidad con Brett Brown le hicieron quedarse en Philly, equipo acostumbrado a cortar a los jugadores que llegaban después de estos traspasos. Tocaba recuperarse de la lesión, posterior operación de cadera, y ver desde la barrera lo restante de temporada, además perderse lo más doloroso, los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro.

Por último, su séptimo año en la mejor liga del mundo fue igualmente decepcionante, los 8 partidos disputados en Filadelfia dejaron la anécdota de tener su mejor marca en porcentaje de 3, pero su peor estadística en tiros de campo. Más allá de los fríos datos, Tiago Splitter pasó por un auténtico calvario. Tras dejar Atlanta, y vivir apartado durante más de un año, los Sixers se convirtieron en su nuevo hogar desde finales de febrero de 2016, pero no haría su debut hasta el 11 de marzo de 2017.

Primero, debutó con el filial de la D-League (ahora Gatorade League), los Delaware 87ers. Pero sus buenas actuaciones en el equipo satélite, la lesión de Joel Embiid para toda la temporada, el traspaso de Nerlens Noel, los problemas físicos crónicos de Jahlil Okafor y su buena relación con Brett Brown (quien fuera entrenador asistente de Popovic a lo largo de las tres primeras temporadas de Tiago en la franquicia tejana) hicieron que Splitter pidiera terminar la temporada jugando todos los partidos del mes de abril, además de algunos repartidos en marzo.

Estadísticas de Tiago Splitter en la temporada regular de la NBA:

Fuente: NBA.com                                                                      Leyenda al final de artículo

Parecía que podía haber visto la luz, pero la ausencia de ofertas y la vuelta de los dolores en la cadera, le hicieron sincerarse en SporTV.com, donde comentaba: “No estoy jubilado todavía. Que quede claro. Pero estoy pensando en mi futuro como entrenador, preparando mi camino. Me dije: ‘Si no tengo ninguna propuesta para el comienzo de esta temporada, entonces voy a aprender con los mejores’. La semana que viene voy a los Spurs para ver sus entrenamientos, y luego a Atlanta. Si no aparece nada con contrato, esa será mi función. Mientras tanto me voy entrenando, a ver si recibo algo”. Lo que está claro es que quiere seguir ligado al deporte que tanto ama, por el que lleva hasta una prótesis en su cadera derecha.

SporTV.com

Esos nuevos dolores en la cadera obligaban al jugador a hacerse la misma operación que ya había recibido, pero en el lado izquierdo. Así lo recomendaron los médicos, con el consecuente año de recuperación que lleva este tipo de cirugía, a la edad de 32 años. Dejando huella allá donde va, Tiago había marcado a su afición allá donde estuvo. Sin embargo, había llegado el momento de despedirse.

¡Gracias Splitter!

Aprovecho para agradecer a mis fuentes y a todos aquellos que han hecho posible que este artículo se llevase a cabo. Gracias a baskonistas.com por poner a disposición de Internet toda la historia de Baskonia/TAU/Caja Laboral, con enlace a estadísticas y partidos. Por otro lado, a ACB.com y su base de datos tan cuidada y completa. En esa misma onda, a NBA y su propia base de datos. Además de la facilidad de fotografía que proporcionaron RTVE, AS o Marca. Además de los muchos artículos que se pueden ir consultando a lo largo de mi texto, que espero no dejéis de visitar para completar vuestra experiencia.

Y, sobretodo, gracias a los que os habéis quedado leyendo hasta este punto. Un saludo y nos seguimos leyendo en @basketequis y @javiperbas3.

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