Mucho se ha escrito acerca de los beneficios que jugar al baloncesto supone para un jugador en formación en cualquiera de las canteras que no paran de aflorar. Habla Chema Buceta en el documento para FIBA “El papel del baloncesto en el desarrollo y la formación de los jóvenes” que es «el baloncesto un instrumento muy» (MÁS) «valioso en su proceso formativo», es decir, que el chico/a que juega al baloncesto está estudiando y la práctica, le ayuda a su formación integral desarrollando una serie de valores personales y sociales muy presentes en la práctica de este deporte. No se trata, por tanto, solamente de encestar la «pelotita naranja», se trata de adquirir compromiso, responsabilidad individual y grupal, trabajo en equipo, respeto a las normas, respeto a los demás, autocontrol, autoconfianza, autoconcepto y un largo etcétera de recursos sociales y psicológicos además de conseguir saludables hábitos de higiene y ser el mayor exponente de una buena salud en un futuro. Nuestro compañero Tomás A. Medina habla, igualmente, en este artículo de conductas perfectamente evitables gracias a la práctica del baloncesto.  Es más, para los colegios es la mejor manera de hacer crecer a sus alumnos/as en actitud y resolución de conflictos, ahora que tan de moda está el aprendizaje en grupo (esto el deporte lo inventó hace décadas); citando al gran Pepu Hernández, «el deporte, y más concretamente el baloncesto, es un posibilitador de comportamientos y una herramienta para proyectar la marca de un colegio» o como dice Pablo Martínez Arroyo, ex jugador de Estudiantes y LEGA «el baloncesto es una herramienta que enseña»

Lees el párrafo anterior y no se te ocurren razones para no practicar deporte. Lo tenemos claro, baloncesto y formación (estudios) van de la mano. ¿O no?

No queremos implantar un modelo (entraríamos en el debate de las universidades americanas, que exigen notas y formación a sus deportistas para jugar), ni ser pragmáticos ni demagogos, se trata de ser prácticos y de aplicar el sentido común. ¿Es prescindible la formación académica de un jugador cuando llega o está llegando a la élite? Rotundamente NO. Carlos Jiménez, leyenda del baloncesto español ya demostraba su buena cabeza en Cuadernos de Basket nº 3 «Estudiantes me convence porque es la opción que me permite compaginar deporte y estudios (…). Hasta los cuatro años o así de serlo, de jugar como profesional, no me di cuenta de que podía dedicarme a aquello. En realidad, todo eran inconvenientes para los estudios pero yo hacía lo posible por estudiar. Tal vez porque pensaba que en algún momento todo aquello se podía terminar.»

Hablamos con Anicet Lavodrama, mítico jugador de Ferrol, Badalona o Valladolid en los años 80 y doble grado en Finanzas y Gestión Empresarial por Houston Baptist University:

¿Crees que es importante la formación académica como sustento del deportista de élite?

Las cualidades ligadas al deporte de élite, en gran medida, corresponden a la parte mental, cognitiva y/o psicológica. No son cualidades estáticas, ya que se pueden entrenar y convertir en más eficaces. Toda persona joven que entra en el deporte debe andar sobre dos soportes: la académica intelectual y la física atlética. Cada uno de estos soportes le da equilibrio, sobre todo para sobrellevar la presión que existe en cada entorno. Y a mejor y mayor comprensión, mejor ejecución y mejor práctica. Además, tendrá mayor capacidad de asimilar toda la documentación y factores que intervienen en la gestión eficaz de la carrera deportiva.

Los entrenadores de baloncesto, no sólo los que están en ACB, la mayoría de ellos, son auténticos dominadores de tantos conceptos como un deporte tan abierto y en el que intervienen tantos factores como el baloncesto, pueda tener. Verdaderos estudiosos del balón naranja, una sola variable puede afectar a la toma de decisiones. ¿Está el jugador suficientemente preparado a nivel cognitivo para tanta información? A diez mil revoluciones por minuto. Lavodrama nos cuenta,

¿Cómo crees que afecta una buena formación académica en la lectura y asimilación de conceptos en el juego individual y colectivo?

Efectivamente afecta muy positivamente en el grado de satisfacción y de rendimiento, con una buena formación es más fácil que nuestra memoria procedimental sea más efectiva para asimilar sistemas de juegos, instrucciones de juego o incluso lo que esperan de nosotros, las expectativas. Y su aprendizaje se hace más rápido y se interioriza mejor.

Entrevista realizada por Carlos Aguirre para JGBasket durante la Copa Colegial

Y por último,

¿Crees que es compatible el trabajo diario del jugador de élite con la formación?

Por supuesto. Lo que pasa es que el sistema de deporte de formación en España debe cambiar y que la FEB pueda empezar a funcionar en parte como la NCAA en USA, bajo el amparo del CSD y el Ministerio de Educación. Y la ACB gestionar el deporte y la competición profesional. De todas formas, hay ejemplos de jugadores de baloncesto que lo han logrado con mucho esfuerzo por citar a algunos como Nacho Llovet (Ingeniero Industrial), Alfonso Reyes (Ingeniero de Caminos), Antonio Martín (Finanzas trabajando en la Bolsa de Wall Street) o Javi Beirán (ADE y estudiante de Periodismo – su padre es psicólogo)

Y otros que están en ello. Son hechos que, en la mayoría de los casos, pasan desapercibidos, pero cada vez, el deportista es más consciente de sus límites y de que al igual que el baloncesto le ayudó cuando fue un niño/a, ahora una buena formación acabará siendo crucial, para ser un buen deportista en la élite. Tal y como contaba Lavodrama, cuando ya se alcanza cierto nivel, las posibilidades de compaginar deporte y estudios se complican por cuestión de tiempo y horarios. Lamentablemente en España no existen las facilidades del sistema que se utiliza en el baloncesto de instituto y universitario estadounidense en el que los horarios y fechas están ajustados para poder compatibilizar estudios y deporte. Gonzalo Corrales, ex-tenista profesional y fundador y actual Director ejecutivo de Athletes Global Management (AGM), empresa orientada a ayudar a estudiantes y deportistas de todo el mundo a obtener una educación de calidad en Estados Unidos, principalmente a través del deporte habla en una entrevista publicada en el portal Universia que «cada vez hay más opciones en España que ofrecen formación universitaria a deportistas de alto nivel, y que están creando programas donde ambas actividades se pueden compaginar. La Universidad San Jorge en Zaragoza, la Universidad de Navarra (UNAV), la Universidad Europea (UEM), la Universidad Camilo José Cela (UCJC), o la Universidad Católica San Antonio de Murcia (UCAM) ya tienen programas de ayuda a deportistas, donde ofrecen diferentes beneficios y ayudas». Y otros tantos que, como Paco Alonso, Rubén Guerrero o Sebas Saiz (convocados en la prelista de la selección española para el Eurobasket 2017) eligen la vía americana para completar su formación.

Como ejemplo, hace poco, leíamos alabanzas en Twitter para Alberto Díaz horas después de un excelso partido ante el Barcelona, por acudir puntualmente a sus prácticas para ser Maestro. No debe sonar tan raro, pero así es. Si lo piensas bien, es un gran acto de sentido común, ya que solo el 0,00006% (1 de cada 16.000 deportistas según Corrales) llega a vivir profesionalmente del deporte (hablamos de élite). Otros optan por ir concluyendo su formación en los meses estivales, como Mindaugas Kuzminskas, que, este año, compagina vacaciones con la universidad en Lituania.

Vamos a ser prácticos. En España, estaremos en torno a 90.000 licencias; sumemos a los que practican baloncesto pero no están federados. En cambio, sólo alrededor de 1500 jugadores/as juegan en ACB, LEB, EBA y LFB. Muchos son los que se quedan en el camino pero pensemos más allá, ¿cuántos de esos 1.500 viven realmente del baloncesto? En 2013 el Informe Report by The College Board nos mostró que los ingresos medios de una persona habiendo obtenido una licenciatura son un 65% más altos que los que estudian tan sólo hasta Bachillerato.

El baloncesto es un deporte que educa. Promovamos la excelencia en el baloncesto, el esfuerzo máximo, ser ejemplos. Queremos ser diferentes, porque somos un deporte diferente, que aporta mucho a nuestros jóvenes. Permitamos que se aporte al baloncesto de la misma forma que el baloncesto da a la sociedad.